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Introducción a los inicios de la Conservación y Restauración

Lo que hoy conocemos como restauración en realidad proviene del siglo XVIII. Tenemos noticias, intervenciones, consejos y acciones de restauración desde la antigüedad. Acciones con un claro carácter de adaptación, que no tuvieron en cuenta ni la originalidad, ni el valor estético y, mucho menos, su posible valor histórico.

La humanidad siempre ha querido hacer perdurar las cosas a través del tiempo, dejar su huella. Objetos que encerraban significados especiales para la sociedad que los poseía, los motivos para conservarlos fueron entre ellos la intención de devolver la funcionalidad perdida, los acondicionamientos estéticos llevan a realizar reintegraciones, añadidos para adaptar las obras al gusto de la época y por razones de índole religiosa, política o puramente crematística (por negocio).

En los primeros tiempos, hay poca información bibliográfica que se pueda encontrar, no hay documentos escritos que nos faciliten referencias sobre este tipo de actividades. Era el propio artista, como artesano, más que un creador libre, el que se encargaba y no consideraban dejar constancia de su procedimiento de creación o de sus tratamientos, pero en el Imperio Sumerio recuperaba por motivos religiosos, los templos, legitimando su poder en los territorios conquistados, era una manera de recaudar dinero a los egipcios que realizaban transformaciones políticas además de estéticas, porque al morir la casta anterior se destruía todo lo que tenía que ver con la anterior.

En la Antigüedad Clásica, Grecia y Roma, los artistas empezaron a obtener una notable consideración y ellos mismos se encargaban de la conservación. Todas las medidas que adoptaban eran para ralentizar los procesos evidentes de degradación y prácticas de conservación preventiva.

Platón muestra preocupación y recomienda el uso de maderas duras y compactas porque se había demostrado ser más inalterables al ataque de los insectos y Vitruvio aconsejó realizar una preparación base para los frescos, ya existía aunque sin saberlo el concepto de conservación preventiva, que se basa en hacer todo lo posible para que la obra perdure el mayor tiempo y así, mostrarlo a las máximas generaciones posibles.

Plinio exponía: «La gracia del cuadro se perdió por la torpeza del pintor». Pues bien, es cierto, si no se escogen adecuadamente los materiales, no se cuida a la obra y está expuesto a numerosos agentes de deterioro, junto con el desconocimiento, llegan al resultado de la pérdida.

¡Espero que os haya aportado valor, en el siguiente post hablaremos más en profundidad! ¡Estad atentas y atentos!

Plinio. Naturales Historia, XXXV 100

Imagen: https://www.britishmuseum.org/collection/image/178648001 © The Trustees of the British Museum

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