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La fantasía floral del siglo XXI en el diseño gráfico de Måneskin

El diseño gráfico siempre está relacionado con el sentir y con las necesidades de la sociedad en la que se crea y a la que representa al mismo tiempo. Al estar ligado con utilidades prácticas, evoluciona de manera muy rápida, adaptándose a distintos escenarios.

En 2021 se han fraguado ciertas tendencias en diseño que venían desarrollándose durante los últimos años, que en algunos casos se han magnificado por las necesidades que ha provocado la pandemia por COVID-19. Los últimos diez años han sido una locura. Han supuesto un avance de la tecnología brutal, facilitándose su acceso y permitiendo que accedamos a una gran cantidad de conocimiento. Podemos ponernos en contacto con millones de personas de todo el mundo, que pueden o bien tener las mismas preocupaciones que nosotras, o estar diametralmente en contra. Esto ha permitido el ascenso de ciertos movimientos sociales como el ecologismo, el feminismo o el antirracismo, entre otros. Este acceso a tanto conocimiento nos permite llegar a tener una visión más amplia de la realidad, y por lo tanto, inevitablemente, tener una posición activa en contra de aquello que no nos parece lo correcto. En este caso, los movimientos sociales vinculados con el cuidado del planeta y en contra de políticas anti-cambio climático se han posicionado fuertemente en contra de la industrialización exacerbada u otras actividades contaminantes, volviendo a valorar el comercio de proximidad, los materiales reutilizables o la reducción del consumo en general. En un mundo sobrexplotado industrialmente y con menos perspectivas de futuro, volver a la naturaleza es una necesidad. El diseño refleja todas estas preocupaciones, volviendo a mostrar interés e inspiración en los elementos estéticos de la misma naturaleza.

Si tenemos en cuenta además la pandemia por COVID-19 en la que una gran cantidad de población ha tenido que estar confinada en casa, esta sed de naturaleza se acentúa. De hecho, según INTA Informa, las ventas de plantas y flores aumentaron un 35% debido a la pandemia. Necesitamos plantitas en nuestras vidas.

Por suerte para mi gusto estético (no tanto para el planeta, por desgracia), no es la primera vez que ocurre esto en la historia. Sobre 1890 y durante los años 60 y 70 del siglo XX, nos encontrábamos en atmósferas sociales y políticas parecidas, con sus pandemias particulares incluidas. El crecimiento de la industria en estas épocas y el daño que suscitaba en el medio ambiente y en la sociedad también provocó el ascenso de ciertos movimientos sociales en contra de este daño. Lo fuerte es que, además de estas semejanzas socio-políticas, también encontramos elementos gráficos comunes en estas tres etapas históricas aplicados a diferentes “disciplinas” del diseño, desde el mismo diseño gráfico a la moda, el diseño de interiores u otras artes plásticas. Y si hay alguien en la actualidad que esté utilizando todos estos elementos en su imaginería visual y actualizándolos al diseño de este siglo es el grupo Måneskin, ganadores de Eurovisión de 2021. Pero antes de hablar de ellos, vamos a hablar de antecedentes.

El Art Nouveau: ornamento y delito.

El Art Nouveau es un movimiento artístico y de diseño que surgió en Europa alrededor de 1890, continuando hasta la Primera Guerra Mundial. Surge en un contexto de enormes cambios sociales provocados por la revolución industrial y el desarrollo tecnológico. Sus influencias directas son el japonismo y el Arts & Crafts, movimiento que surge por el rechazo a la industrialización y defensa de los productos artesanales y únicos, y su democratización entre toda la población. El Art Nouveau se popularizó a lo largo de toda Europa, adquiriendo características particulares de cada territorio y siendo llamado de distintas maneras (Modernismo en España, Stile Floreale en Italia, Jugentstil en Alemania, etc.). Sin embargo, mantienen ciertos aspectos en común. Una de las características principales es el culto a la naturaleza, la sensualidad y la belleza, dando importancia a las líneas orgánicas, redondeadas y los motivos florales. En diseño gráfico destacan los carteles publicitarios. Surge la intención de crear el diseño de manera integral, de manera que tanto las ilustraciones como las tipografías o textos estén cohesionados entre sí, en ciertos casos incluso siendo indivisibles.

Las tipografías creadas durante esta época están inspiradas en las tipografías medievales o barrocas, destacando su producción artesanal y aportándoles detalles, ligaduras y formas naturales y orgánicas vinculadas con el resto de elementos gráficos.

Cartel de Ramón Casas para Anís el Mono. Destaca el reclamo femenino (muy presente a lo largo de esta etapa) y las formas curvas y con movimiento del mantón, y las flores y el nombre del producto “incrustados” dentro de este espacio, utilizando una tipografía de líneas redondeadas y curvas. En el espacio inferior utiliza una tipografía Serif de líneas finas, con la información de la empresa que anuncia el producto.
Cartel de una clínica de tratamiento de la sífilis, también de Ramón Casas. Además de los elementos anteriores destaca el texto del título, cuyas estructura recuerda a la forma de la serpiente que representa a esta enfermedad. ¿Se puede tener una pinta más orgánica que una serpiente? Imposible.
Revista Jugend No. 14 de Otto Eckmann. Tipografía ornamentada inspirada en las formas de las hojas y ramas, flores por todas partes, reclamo femenino… Lo tiene todo.

Además de productos de consumo o servicios, este estilo estuvo muy relacionado con los espacios de ocio, arte y entretenimiento. Destacan los carteles de cabarets, exposiciones, obras de teatro o conciertos.

Por ejemplo, en este cartel de Alphonse Mucha para la obra de teatro ‘Gismonda’ (1894), Mucha representa a la directora y actriz Sarah Bernhardt como una diva bizantina. Destaca el vestuario con detalles de flores, tonos dorados y elementos considerados exóticos en la época. La tipografía se adapta a la composición del cartel, está formada por mosaicos y presenta formas naturales, redondeadas y con adornos. ¿Habéis visto la forma de las «a»? Acordaos de ellas.

Cartel de Alphonse Mucha para la obra de teatro ‘Gismonda’ (1894).

Durante la primera década del siglo XX el diseño continuó hacia un estilo más geométrico, racional y ordenado, atendiendo a las necesidades de este momento histórico.

Los 60 y los 70: sex, drugs & florecitas.

Y llegamos a los años 60 y 70 del siglo XX, etapa caracterizada por los conflictos militares, políticos, económicos y sociales que se sucedieron dentro del contexto de la Guerra Fría. Tras los primeros años de coexistencia tras la Segunda Guerra Mundial, comienzan a producirse conflictos entre las dos superpotencias. Surgen los movimientos de protesta sociales en contra de la violencia y movimientos por los derechos civiles (como la lucha antiracista, el feminismo, el movimiento LGTB+, etc.) y la defensa del medioambiente con el ecologismo. Los importantes avances tecnológicos relacionados con la carrera espacial o los medios de comunicación (especialmente la televisión) acercan la cultura pop a la sociedad, creando auténticos líderes de masas entre los cantantes o artistas. Surge la cultura de la contracultura, posicionados en contra de los valores tradicionales.

Los diseñadores recuperaron parte de los recursos gráficos que se habían desarrollado en el Art Nouveau por su similitud con las nuevas necesidades de expresión de la época, combinándolo con elementos característicos de los años previos. Se introducen nuevas técnicas de composición de la tipografía, como el Letraset, en la que se transferían las letras a través de unas láminas que incluían todos los caracteres de un mismo estilo. Algunas de estas tipografías (groovy, entre otras) se caracterizan por las formas redondeadas e hinchadas, adornos y ligaduras que unían caracteres diferentes (swashes). Destaca el diseñador Colin Brignall (con tipografías como Octopuss o Tango) y la diseñadora Freda Sack (Orlando, Paddington, Talisman…). Ambos desarrollaron la tipografía Victorian, con una clara influencia modernista.

Tipografía Victorian, de Colin Brignall y Freda Sack (1976).

También destaca el estilo psicodélico,  donde se trataba de imitar la sensación del viaje provocado por los alucinógenos, con colores saturados y complementarios, líneas curvas abstractas y movimiento de los elementos. La tipografía se adaptaba a estas formas orgánicas. Este estilo tiene una influencia directa del Op art (optical art), que trata de reproducir fenómenos ópticos para dar una sensación de movimiento en la obra, basándose en la psicología perceptiva. Por otra parte, tanto en diseño gráfico como en moda y en diseño de interiores predomina el uso de formas naturales, con estampados de flores, animales, figuras curvas, o (¡atención a este punto!) el estampado paisley o de cachemira, estampado proveniente de Persia basado en las hojas de los cipreses. Se exportó a Europa y se popularizó durante el siglo XIX, perdiendo popularidad a principios de siglo XX pero volviendo a popularizarse en Europa durante los 60, más fuertes que nunca.

Bonnie MacLean fue una de las artistas más representativas de este periodo. En estos carteles utiliza los estampados de influencia paisley y motivos florales similares al Art Nouveau, además del reclamo femenino al que nos tenían acostumbradas en esta época y las tipografías adaptadas a las formas curvas de la composición. Una fantasía.

Durante esta etapa los avances tecnológicos también permiten la utilización de la fotografía vinculada con la tipografía, donde además podemos apreciar la importancia de la moda de los 60 y 70s. Destaca el diseño de carátulas y álbumes grupos de música, creando una experiencia sensorial completa tanto visual como auditiva.

Os muestro el album On the Beach de Neil Young (1974), con diseño de Gary Burden, fotografía de Bob Seideman y diseño del lettering de Rick Griffin. En este caso es muy importante el uso de la tipografía similar a las modernistas, el uso de los colores complementarios o los estampados floreados de los muebles, el diseño del coche enterrado en la arena, elementos de consumo como las latas, etc.

On the Beach de Neil Young (1974). Diseño de Gary Burden, fotografía de Bob Seideman y diseño del lettering de Rick Griffin.

¿Y ahora, qué?

Todos estos elementos gráficos han llegado a formar parte de las tendencias en diseño gráfico actuales, y distintas marcas y estudios de diseño los están aplicando como parte de su identidad creativa. Algunos ejemplos de estas influencias son las imágenes y vídeos que utiliza el Museo Thyssen en relación al concurso Versiona Thyssen, cuya dirección gráfica es del estudio Relaja el Coco. Sus formas abstractas curvas y los colores complementarios como el morado y el naranja recuerdan al diseño psicodélico de los años 60.

Por otra parte, destaca un aumento de la experimentación tipográfica, jugando con tipografías de fuentes orgánicas con formas inspiradas en la naturaleza que recuerdan a la experimentación tipográfica del Art Nouveau y de los mismos 60-70s, además de otros elementos gráficos con inspiración en formas o texturas naturales.


Måneskin y todas estas movidas.

¿Y qué tiene que ver todo esto con Måneskin? Lo primero es que los escuchéis:

Måneskin se define como un grupo de glam rock, estilo musical que surge en Reino Unido en los 70. Buena parte de sus letras y la performance que realizan los integrantes del grupo están vinculadas con los movimientos sociales actuales, la defensa de los derechos LGTB+, colectivos sociales oprimidos, la búsqueda de la personalidad propia frente a las convenciones sociales impuestas, la sexualidad libre, etc. Toda la estética visual que están desarrollando a través del diseño gráfico de su último álbum (Teatro D’ira, Vol I. – 2021), sus fotografías promocionales, videoclips, vestuario y cartelería son representativos de todas estas tendencias que estamos viendo a lo largo de este año e inspiradas en el diseño del Art Nouveau y los años 60-70s. Vamos a analizar la carátula del álbum, cuyo proyecto gráfico corre a cuenta del diseñador Corrado Grilli.

1. El logotipo de Måneskin. El diseño del logotipo del grupo fue realizado por el diseñador Luca Devinu, especializado en la creación de tipos complejas y cuidadas, con inspiración en formas naturales y orgánicas, en algunos casos los caracteres presentan deformaciones que incluso podrían considerarse abstractos. También es el diseñador del logo de Aute Cuture de Rosalía, que presenta esta misma idea y del logotipo del single Zitti e Buoni.

Logotipo Aute Cuture de Rosalía, por Luca Devinu.

Las letras del logotipo de Måneskin presentan formas redondeadas y curvas que agrupan en el espacio adaptándose a los huecos que dejan libres el resto de caracteres. Los extremos de las letras tienen detalles curvos. Me recuerda a los espejos del Art Nouveau, ¿no creéis?

Logotipo de Måneskin por Luca Devinu.

2. El título del album “Teatro D’ira Vol I”. El título del álbum está escrito por una fusión de tipografías, una de ellas Serif de líneas finas y otra de inspiración medieval, similar a “Stonehenge Regular” (atención a la “a” y la “r”). La cola de la “r” se adapta a la formas de la siguiente letra.

Tipografía Stonehenge. Fijaos en la «a». Me encanta.

3. Fotografía de fondo: Realizada por el fotógrafo Gabriele Giussani. En este caso la naturaleza que aparecía reflejada en el Art Nouveau a través de ilustraciones se muestra de la manera más natural posible, a través de una fotografía. Los avances tecnológicos han permitido captar los entornos naturales directamente en lugar de representarlos, destacando sus texturas y formas. Además, con la edición fotográfica podemos destacar aún más sus colores e iluminación. En esta fotografía llama la atención la textura de la tierra árida, los colores cálidos y el contraste de colores complementarios entre los marrones de la tierra y el azul del cielo.

4. Moda. El estilismo, a cargo de Nicolò Cerioni consiste en distintas prendas de Etro, la misma casa de diseño que realizó los trajes de la puesta en escena de Eurovisión y San Remo. Según la marca, su compromiso con la sostenibilidad les lleva a crear prendas con tejidos ecológicos y reciclables. Todas las prendas que llevan los integrantes tienen un estampado común, el estampado paisley o de cachemira que fue tan popular en los años 70 y vuelve a ser tendencia actualmente. Las formas y aspecto de los tejidos también están inspirados en esta etapa, aportándoles una preocupación actual: los tejidos respetuosos con el medio ambiente y la moda sostenible.

Måneskin no solo ha utilizado todas estas influencias en su disco, también lo usa frecuentemente en su cartelería, llegando incluso a imitar las arrugas y la calidad fotográfica de las imágenes reveladas, añadiendo grano.

Cartel para promocionar el videoclip «Vent’anni».

Conclusión: La nueva tulipomanía.

Todas las artes gráficas se inspiran en movimientos anteriores y recuperan elementos olvidados o despreciados previamente. Actualmente, además de las influencias del Art Nouveau y los 60-70s, hemos logrado adaptarlo a las necesidades actuales del diseño, creando imágenes mucho más limpias y cuidadas (por influencia del minimalismo) y aportándole las ventajas de la tecnología actual. Hemos reinventado este estilo a través del uso de texturas naturales reales con fotografías de alta calidad, textos limpios con trazados perfectos elaborados de manera digital o el uso de materiales reciclables o sostenibles, etc. Además, el hecho de que la mayor parte de estos gráficos estén producido para verse en pantallas permite crear otro tipo de contenidos interactivos o en vídeo.

Pero sobretodo, es importante conocer el origen de estos recursos para saber hacia dónde nos dirigimos y entender un poco mejor nuestros gustos estéticos circunstanciales. Por ahora, yo seguiré colocando más plantas en mi salón. No soy yo, es el contexto histórico.

Estaré encantada de que aportéis opiniones o me ayudéis a definir mejor el tema en los comentarios. ¡Nos vemos en el siguiente post!


Bibliografía:

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