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Cuando Quevedo conquistó el verano de 2022

¿Quién nos iba a decir a los de humanidades que Quevedo conquistaría el verano de 2022 con sus letras? Algo impensable cuando recordamos a aquel poeta del Siglo de Oro, famoso entre otras cosas por darle nombre a los anteojos que tanto lo caracterizaban y porque se llevaba a matar con su coetáneo, Luis de Góngora. 

Pero, espera, creo que tenemos que rebobinar porque no hablamos del mismo Quevedo… ¿De quién estamos hablando entonces? 

Quevedo vs Quevedo 

Pues, obviamente, sabéis de quién hablamos. Exacto, del cantante que, adoptando el nombre de uno de los poetas más famosos de la historia de nuestra literatura, ha hecho historia a nivel mundial. Como oyes, mundial. 

Pedro Luis Domínguez Quevedo es un veinteañero canario, cantante de trap y reguetón, que hace apenas unos meses no vivía completamente de la música. Así lo confirmó en una entrevista que realizó en el programa de La Resistencia, presentado por nuestro paisano David Broncano. 

A Quevedo, que ya había lanzado algunas de sus canciones, lo catapultó a la fama una session realizada con el productor y dj argentino Bizarrap, quien en palabras más coloquiales podríamos decir que lo está “petando” en todo el mundo. El resultado de esta session es una canción que ha conseguido más de 6 millones de reproducciones, posicionándose como la canción más escuchada del mundo este verano. Y sí, ha superado al pollo teriyaki de Rosalía.

La letra, lejos de seguir la métrica de nuestro ya conocido Quevedo, es bastante simple. En ella, el cantante de trap le pide a una chica a la que acaba de conocer en un club de noche que se quede con él, tras haber pasado una noche de ensueño con ella. 

Y es que, a diferencia de Francisco de Quevedo, que le hablaba al amor así: 

A fugitivas sombras doy abrazos;
en los sueños se cansa el alma mía;
paso luchando a solas noche y día
con un trasgo que traigo entre mis brazos.

Cuando le quiero más ceñir con lazos,
y viendo mi sudor, se me desvía,
vuelvo con nueva fuerza a mi porfía,
y temas con amor me hacen pedazos.

El Quevedo de ahora es más directo, y prefiere pedirle a la muchacha que se quede con él, diciéndole que se lo ha pasado muy bien y que, si ella se va, él, muy probablemente, lo pasará mal. Quizás sea esto un reflejo de la realidad, de cómo las nuevas generaciones nos vamos abriendo a las emociones para aprender a gestionarlas poco a poco, expresando en todo momento lo que pensamos, sentimos y necesitamos para estar bien. Pero también puede ser que le esté buscando yo los cinco pies al gato… 

Sea como fuere, lo que está claro es que Quevedo (el que hace trap), ha conseguido superar en fama a Quevedo (el que hacía poesía) entre la juventud. ¿Es esto bueno? Obviamente no, que no conozcan a Francisco de Quevedo me parece un asunto grave que debemos tratar desde la educación y la enseñanza. Pero la realidad es que la existencia de este canario ha generado tal debate y situación, que me parecía interesante tratarlo en este espacio que se me otorga. 

Un ejemplo de ello es este vídeo que se ha viralizado, donde un joven entrevista a una serie de adolescentes preguntándoles quién es Quevedo, y si conocen al otro. Las respuestas son para verlas… así que os invito a que hagáis click. 

Pero en esta época tan mediática y que a mí tanto me entusiasma, la ignorancia de saber quién es el poeta del Siglo de Oro no supera a la cantidad de memes que se viralizan en redes sociales cono Twitter, comparándolos a ambos. 

Quevedo hasta en la sopa (o lo que es lo mismo, hasta en la RAE) 

Lo que es cierto es que este verano la canción de «Quédate» ha sonado hasta en la sopa. Estos meses estivales, muchas canciones son las que nos han deleitado las noches calurosas en fiestas con colegas, pero sí una destaca por encima de otras, es la compuesta por el cantante canario y el productor argentino. 

Reconozco que yo he sido una de esas personas que saltaban con tan solo escuchar la primera estrofa de la canción. Y no solamente se ha gritado en fiestas y ferias, también se ha bailado en TikTok y se ha utilizado para todo tipo de publicaciones en redes sociales. 

Tanta ha sido su repercusión, que la propia RAE decidió publicar el pasado día un post sobre cómo se escribía ese famoso “Quéééééééédate”, post que acompañó con una foto del poeta Francisco de Quevedo. 

La música urbana, ¿poesía? 

Pero ¿ha sido el «Quédate» del nuevo Quevedo la única canción que ha conseguido ser repetitiva hasta el hartazgo este verano? La realidad es que no, y es que este verano, como todos últimamente, se ha rodeado de canciones que han calado dentro de nuestra cabeza, como si nos las hubiesen metido con taladro. Es el efecto que está causando el género urbano desde hace años, y especialmente estos últimos años se está viendo un cambio importante en cómo la gente está recibiendo este tipo de música. Pero meterme en este terreno es quitarle una idea a mi compañero Antonio, de la sección de música, y es por ello por lo que me limitaré a hablar únicamente de sus letras. 

Pero antes hagamos una breve introducción a qué es la música urbana y cuál es su origen, para poder comprenderla mejor. Este género surgió a partir de los años 80, coincidiendo con el auge de estilos como el R&B o el Hip Hop, y se asimilaba con música creada por las comunidades afroamericanas de Estados Unidos, a menudo centradas en barrios pobres o marginales. Con posterioridad, se fueron añadiendo otros estilos con el fin de dar visibilidad a sus comunidades a través de un estilo y un lenguaje propio y reivindicativo.

En concreto, el trap y el reguetón tiene su base en el hip hop (un movimiento más underground). La esencia de estos estilos es la raíz latina que comparten, pues a menudo era interpretada por habitantes latinos que, una vez llegados a Estados Unidos, conocieron el hip hop en las calles de Nueva York. La idea era reivindicar la propia identidad latina en los barrios más olvidados, y así fue como este género pasó de ser algo propio de las calles a convertirse en un fenómenos de masas, o como lo llamamos actualmente «el nuevo pop».

Por lo tanto, si hace unos años nos hubieran preguntado si nos gustaba el reguetón, muchas caras hubieran expresado su negativa rotunda. Uno de los motivos es claro, las letras son muy machistas. Otros, pues no tanto. Pero en la actualidad, hasta esto está cambiando dentro de la música urbana, pues esta no deja de reinventarse. Es por ello que, cantantes como Bad Bunny están resultando ser una auténtica revolución, y no sólo por su estilo y sus ritmos pegadizos, sino también por sus letras, que denotan un cambio de mentalidad dentro del género donde el macho alfa era quien gobernaba. U otras cantantes femeninas como Rosalía o Nathy Peluso, que escriben letras con un claro mensaje de empoderamiento. 

Entonces, ¿qué temas nos podemos encontrar de forma más recurrente dentro del género urbano? Pues al igual que el Rock & Roll, que nos hablaba en su momento de sexo, amor y drogas, u otros géneros con su temática específica, el género urbano recurre a temas concretos. 

Uno de ellos sería el de la Identidad. Para ello, se utiliza la primera persona y se busca expresar cuál es la identidad de un cantante concreto, o incluso de un pueblo. Por otra parte, la ambigüedad es completamente característica. Cuando escuchamos la letra de muchas canciones de trap o reguetón, a veces nos sorprendemos pensando que no entendemos nada en absoluto, y no es sólo porque el acento a veces nos cueste pillarlo sino porque realmente es un recurso que se utiliza bastante, con el fin de generar interpretaciones diversas. O pueden existir canciones, como «Chicken Teriyaki» de Rosalía, donde el sentido de la ambigüedad vaya más allá, buscando la simbolización. En este caso, la finalidad de Rosalía es buscar el contraste entre lo fuerte y lo sensible para describir al género femenino. 

Pero el género urbano no se queda ahí o en temas más conocidos como el amor. También existen las típicas “batallas”, en las que un cantante, generalmente de trap o hip hop, decide retar a otro mediante las letras. En este sentido, sí tengo que admitir que el género urbano me parece poesía. Un ejemplo es la famosa session de Residente (sí, el de Calle 13) y Bizarrap, donde el artista puertoriqueño decide cantarle una tiraera (canción cuyo propósito principal es atacar verbalmente a una persona) al cantante de reguetón J Balvin. ¿De verdad que esto no os parece poesía? Yo os invito a que leáis su letra, porque sí que lo es. 

Y la conclusión es…

En definitiva, si todos hemos cantado el «Quédate» este verano, o el “tú no eres bebesita, tú eres bebesota”, y aun así aún negáis el género urbano como música, os invito a que reflexionéis si consideráis o no el arte urbano como arte, o la danza urbana como danza. La vida cambia, el arte evoluciona (y es sorprendente que nosotres podamos verlo), y las personas que nos dedicamos a la cultura tenemos una misión: comprender el arte en todas sus facetas, analizarlo y promoverlo.

El arte urbano nació en la calle, como una forma de invitar a todos los habitantes del planeta a rehabitar su propio espacio. Con la música y la danza, pasa lo mismo. Y está bien que no guste, no todo el arte nos va a gustar en la vida, al igual que está bien que no nos gusten Las Meninas o Picasso. Pero, tal y como dijo El Barroquista, nuestra labor no es que nos guste sino que entendamos cuál es el significado de esa obra en el mundo. Analizar su contexto, su historia, en este caso también su letra y su ritmo, y por supuesto, ser conscientes del rol que adquiere en la sociedad actual para poder trabajar desde ahí. 

Debemos de tener claro que todo movimiento artístico tiene su valor añadido en el mundo, y que cada cual depende de su propia historia. El Quevedo del siglo XVII podría decirle muchas cosas al Quevedo del siglo XXI, y viceversa. Pero el mundo y el arte se transforman.

¿O acaso no os imagináis a Francisco de Quevedo enfrentándose al actual Quevedo a través de una Tiraera? Igual que hizo en su momento con Luis de Góngora escribiéndole poemas a su nariz gigante. ¿Quién ganaría? Pues no lo tengo claro, pero lo que si sé es que se retarían en una batalla de gallos, ¿O no?

No me enrollo más, me marcho un mes más con esta reflexión sobre arte y sociedad. ¿Qué os ha parecido? Os leo en las redes. ¡Hasta noviembre! 


Bibliografía utilizada

VIVES , J. (2020) ¿Qué son las músicas urbanas? Periódico La Vanguardia [formato digital]. Barcelona. Enlace: https://www.lavanguardia.com/vida/junior-report/20201126/49726288816/que-son-musicas-urbanas.html (Consultado el 4 de octubre de 2022).

ZENDA LIBROS. (2017). 5 POEMAS DE QUEVEDO. Blog Zenda. Enlace: https://www.zendalibros.com/5-poemas-quevedo/ (Consultado el 4 de octubre de 2022).

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