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¿Qué tienen en común Miley Cyrus y Virginia Woolf?

¿Qué tienen en común Miley Cyrus y Virginia Woolf? A priori podréis decirme, ¡Nada Carmen, no tienen nada en común! Pero ¿y si os digo que sí hay algo que las puede relacionar directamente? Ahora sí que te interesa seguir leyendo, ¿verdad? ¡Pues allá vamos!

Enero, ¿el mes de las tiraeras?

Fotograma del videoclip «Flowers». Imagen tomada de www.ambito.com

El pasado 12 de enero la artista Miley Cyrus lanzó su sencillo “Flowers”, una canción donde habla de su ruptura con su exmarido, el actor Liam Hemsworth. En un mes donde parece que las rupturas están a la orden del día, se está utilizando el arte como baza para lanzar esas pullitas, bien merecidas por otro lado, a los ex. Sin ir más lejos, el día anterior al lanzamiento de “Flowers”, la cantante Shakira gritaba en el estudio de Bizarrap una frase que marcará la historia de la música y cómo no, de los salseos (que es lo que nos gusta): “las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan” -entre otras muchas frases que no vienen al caso-. 

Por su parte, Miley Cyrus quiso hablar de la ruptura abordándolo desde varios conceptos como la autodeterminación, la confianza en una misma o el empoderamiento. Conceptos que están presentes en la literatura de nuestra querida Virginia Woolf, pero antes de entrar de lleno en esto, os voy a poner un poco en conexto: 

La artista ha decidido escribir una canción a modo de respuesta al tema de “When I was Your Man” de Bruno Mars. ¿Por qué? Pues porque al parecer el propio Liam Hemsworth le dedicó esta canción a Miley el día de su boda. Si no la habéis escuchado, os la dejo a continuación: 

Como podéis ver, en esta canción Bruno Mars dice cosas como: 

“That I should have bought you flowers
And held your hand
Should have gave you all my hours
When I had the chance
Take you to every party ‘cause all you wanted to do was dance”

O traducido al español: 

“Debería haberte comprado flores

Y tomarte la mano,

Te tenía que haber dedicado todas mis horas,

Cuando tuve la oportunidad

Llevarte a todas las fiestas porque todo lo que tú querías era bailar”

Después de haber escuchado esta letra, quiero que escuchéis el estribillo de “Flowers” y comparéis, pues está bien claro que Miley responde de forma indirecta -muy directa- a Liam: 

“I can buy myself flowers
Write my name in the sand
Talk to myself for hours
Say things you don’t understand
I can take myself dancing
And I can hold my own hand
Yeah, I can love me better than you can”

“Puedo comprarme a mí misma flores

Escribir mi nombre en la arena

Hablar conmigo misma durante horas

Decir cosas que no entiendes

Puedo bailar conmigo misma

Y coger mi propia mano

Yeah, puedo amarme mejor que tú”

¿Qué os parece? ¿Hay salseo o no hay salseo? Pues esto no es todo, porque Miley Cyrus, al ver que la letra no era suficiente para Liam, se coloca en la última mitad del videoclip un traje negro muy parecido al que llevó el actor en la última Met Gala a la que acudieron juntos, ¿casualidad? Yo creo que no. A ello se le suma el baile final que se marca la cantante, al más puro estilo “Joker”, ¿os acordáis de esta escena? 

Pues Miley Cyrus parece imitarla ya que, según contaba ella misma, cuando era pequeña sus padres la llamaban “smiley” porque siempre estaba sonriendo. No sé, ¿qué pensáis? 

Miley Cyrus y Virginia Woolf harían un buen equipo 

Después de este espacio dedicado al salseo os estaréis preguntando qué tendrá esto que ver con la pregunta que os hacía al principio. Lo comprendo, igual me he dejado llevar por el cotilleo, pero vamos al verdadero meollo. 

Como hemos podido leer, una de las frases más relevantes de la canción es la de “I can buy myself flowers”, que además coincide con el título del single. Pero llegados a este punto, creo necesario ahondar en el significado de esta frase, pues lo que nos está diciendo Miley Cyrus es que no necesita a nadie que le regale flores, pues ella misma puede ir a comprárselas.

Desde luego, lo que hay detrás no es una simple respuesta, pues denota autodeterminación y empoderamiento. No necesita a nadie que le regale o lo compre, aquí una servidora tiene la capacidad y los medios económicos para ser libre y hacerse los regalos que le dé la gana. 

«La señora Dalloway», editorial Austral

¿A qué nos recuerda esto? Pues si os habéis leído “La Señora Dalloway” (1925), sabréis que esta obra de Virginia Woolf comienza precisamente con la siguiente frase: “La Señora Dalloway dijo que ella misma compraría las flores”. ¡Oh Dios mío! -estaréis pensando, espero- ¿casualidad? Pues yo creo que sí, porque de no serlo me sorprendería muchísimo que Miley Cyrus haya escogido una frase tan relevante del mundo de la literatura para darle sentido a su canción. Aunque, casualidad o no, lo que está claro es que Miley y Virginia saben bien lo que significa ser una mujer empoderada. 

Y es que precisamente, en su obra, Virginia Woolf nos presenta a la Señora Dalloway, o también conocida como Clarissa, una dama de la alta sociedad casada con un diputado y que lleva una vida aparentemente cómoda. En la novela, se relata un día en la vida de Clarissa en Londres, un día concreto además donde tienen previsto celebrar una fiesta. Comienza una soleada mañana, con esta mítica frase que marcará el verdadero tema de la novela, y acaba durante la noche.

Además de ello, la novela cobra un sentido especialmente interesante para la historia de la literatura al estar narrada desde la mente de los personajes, utilizando un lenguaje que es capaz de dibujar todos los acontecimientos y pensamientos escurridizos de la mente humana, y, sobre todo, es capaz de expresar la condición a la que se ve sometida la mujer en la primera mitad del siglo XX de una forma íntima y objetiva. 

A medida que la novela va avanzando, acompañamos a la señora Dalloway a todos los recados que tiene que hacer para la celebración de esta fiesta y, por un momento, si nos paramos a pensar, podemos sentirnos profundamente identificadas al darnos cuenta de que cualquiera de nosotras podríamos ser Clarissa, al salir a hacer la compra, al montarnos en el autobús o en el metro, al ir al banco, etc. En este paseo por Londres, la señora Dalloway se encuentra con un antiguo amor, y este hecho le obliga a reflexionar sobre cómo podría haber sido su vida si no hubiera hecho lo que se esperaba de ella. ¿Hubiera sido feliz? 


«Tenía la perpetua sensación, mientras contemplaba los taxis, de estar fuera, fuera, muy lejos en el mar, y sola; siempre había considerado que era muy, muy peligroso vivir, aunque sólo fuera un día». 

Durante la lectura Virginia Woolf nos invita a adentrarnos en la mente de una mujer que, a priori, podría ser cualquiera de nosotras, y nos refleja la realidad de ser mujer y de estar sometida a un yugo que nos asfixia, nos oprime y nos hace mantenerlo todo en los pensamientos más profundos, donde puedan mantenerse a salvo. La primera frase de la obra supone la esencia de esta publicación: ‘’La señora Dalloway dijo que ella misma compraría las flores”. Sin duda, la novela comienza con un mensaje feminista claro: la mujer empoderada.

Fotograma de la película «Las Horas» de Stephen Daldry basada en las novelas de «La Señora Dalloway», «Too room nineteen» de Doris Lessing y la vida de la escritora Virginia Woolf. En ella, la actriz Meryl Streep interpreta al personaje modernizado de la Señora Dalloway en pleno siglo XXI.

Así que a la pregunta de qué tienen en común Virginia Woolf y Miley Cyrus yo os responde que son las flores. Bueno, eso y que si vivieran en la misma época y se conocieran, harían un buen equipo.

Las flores y su simbología 

A lo largo de la historia, las flores se han representado en muchas obras de arte con diversos significados. Pero ¿cuáles? 

Pues uno de los significados con los que más se ha asociado es con la belleza, pues las flores son la forma más directa a partir de la cual nos podemos sentir en contacto con la naturaleza y su infinita belleza. Además, desde el punto de vista de la botánica, la flor es considerado el órgano sexual de la planta, que puede representar el esfuerzo por llamar la atención de los insectos que interactúan en el proceso de fertilización. Así, por ejemplo, es común representar a Afrodita con rosas rojas o blancas como atributos ya que es la rosa del amor, la belleza y la sensualidad. 

Representación de la diosa Maia y el dios Mercurio dentro de una copa de plata.

Otro de los significados comunes que se les da a las flores es el de la fertilidad. Como dato curioso, os contaré que el mes de mayo procede del nombre griego “Maia”, que era la diosa de los campos y una de las hijas de Atlas. Posteriormente, en Roma el mito de Maia dio lugar al de “Bona Dea”, diosa de la fertilidad, la curación y las mujeres. 

Además, las flores pueden representar el paso del tiempo, pues son comunes en todas las celebraciones de la vida: bautizos, nacimientos, casamientos, entierros… por lo tanto, las flores no simbolizan solo la vida, sino que también pueden ser un atributo para representar la muerte. 

Por último, y lo que realmente se conecta con el tema de esta publicación, las flores son un símbolo del autoconocimento. Si practicáis la meditación, o al menos conocéis algo sobre ella, habréis oído hablar de los famosos mandalas, que no son ni más ni menos que representaciones simbólicas y espirituales que se utilizan en rituales budistas e hinduistas. Estos mandalas están constituidos por formas geométricas y concéntricas que representan las formas más importantes del universo.

Los hinduistas, a menudo, comparan las flores abiertas con mandalas, pues ambos se pueden entender como psicogramas. Estos son esquemas donde la diversidad de todo lo existente en el mundo se funde en el centro de una única consciencia. La consciencia absoluta. 

¿Pero por qué los hinduistas comparan las flores con mandalas? Pues es fácil, porque para ellos las flores representan nuestras virtudes y nuestros conflictos internos, por lo tanto, observarlas como el esquema de un mandala mientras meditamos nos puede ayudar a observarnos, conocernos y aceptarnos. 

En definitiva, Virginia Woolf y Miley Cyrus nos han enseñado a través de las flores que no necesitamos a nadie para querernos, y pese a que siempre agradecemos un buen ramo de tulipanes o margaritas en San Valentín (o en cualquier día del año -guiño guiño, coco codo-), si no nos lo quieren regalar no pasa nada porque ¡amigas!, ¿quién nos va a conocer mejor que nosotras mismas? ¿Quieres flores? ¡Acércate a tu floristería más cercana y cómprate ese ramo que estás deseando! Te aseguro que va a quedar genial con esa sonrisa tan bonita que llevas puesta. 

¡Un abrazo fuerte y nos vemos próximamente, en los meses de las flores! 

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