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De fuera para dentro

¿Cómo se produce el teatro desde dentro? Os preguntaréis. A veces no somos conscientes del trabajo que hay detrás de una representación escénica. Cuando asistimos como público al teatro, opinamos de manera subjetiva si nos ha gustado o no. Pero no reparamos en los detalles de dicha función. Para nosotros y nosotras es solo 1 hora y algo de nuestra vida la que invertimos en ver el espectáculo, pero para los actores y actrices, equipo técnico, equipo artístico, regiduría, producción, dirección, vestuario y maquillaje, son meses de mucho esfuerzo y trabajo. Si bien es cierto, y esta frase la repito siempre en todos mis artículos, NO TODO VALE EN EL TEATRO, TODO TIENE QUE TENER UN POR QUÉ Y UNA JUSTIFICACIÓN. Con esto quiero decir que es muy importante llegar al teatro y demostrar un interés y respeto por aquello que vayamos a ver. Ya no solo porque nos estamos gastando nuestro dinero, sino porque esas personas de encima del escenario y las de detrás, han invertido también un gran esfuerzo de meses, así como un esfuerzo económico en ocasiones irrecuperable.

Este mes me gustaría hablaros de lo que cuesta producir un espectáculo teatral, aprovechando que estoy realizando las prácticas del máster en una productora de teatro. En mi etapa como universitario, cuando estaba dentro del grupo de teatro de la Universidad de Jaén, Mamadou teatro, viví la experiencia de producir junto a mis compañeros y compañeras la obra de teatro del correspondiente curso.  El proceso de creación partía de las instrucciones encomendadas por parte de la dirección artística que se tuviese en ese momento, y el resto de elementos necesarios para levantar la producción lo realizaba el alumnado de la compañía. Es decir, los ensayos, las tardes de estudio, la elaboración de la escenografía, el vestuario, llegar al día del estreno con calidad encima del escenario, buscar ciudades para circuitar la obra una vez pasado el estreno, etc. Todo esto lo hacía el equipo desde dentro, nadie nos regalaba nada. En estos grupos la economía se sustentaba por parte de, en mi caso, la UJA (Universidad de Jaén), el presupuesto era el que se ofrecía a principios de curso de la mano del Vicerrectorado de Cultura. Ese dinero debía ser gestionado para subsanar y cubrir todos los gastos previstos durante la producción, incluidas dietas y catering para mantener al equipo con fuerzas para no desfallecer en el intento.

Grandes recuerdos mantengo de esos cuatro años en el grupo. Me encantaba involucrarme en todo, siempre y cuando el tiempo me lo permitía. Y así es como me surgió el interés de adentrarme en una productora, y así es como he llegado hasta aquí. A realizar las prácticas en una productora de verdad, gestionando y ayudando a producir obras de teatro con grandes cabezas de cartel del panorama español. Es por ello, por lo que, siguiendo el manual de metodología del proyecto ATALAYA y mi propia experiencia os quiero comentar algunas claves y datos importantes a saber para producir correctamente una representación escénica.

El sector de la cultura se puede distinguir y agrupar en función de las personas que son partícipes de este proceso, estas son: agentes creadores, agentes productores, agentes distribuidores, agentes exhibidores, agentes consumidores, agentes secundarios vinculados a procesos de creación y agentes reguladores. Todos estos grupos son los que se encargan de hacer funcionar una obra de teatro ¿Sois conscientes de la cantidad de personal que hay detrás de todos los agentes que he mencionado anteriormente? Dentro de cada grupo hay subgrupos y departamentos encargados de alguna cuestión en concreto. No voy a mencionar esos subgrupos por no hacer muy extenso este artículo. Pero es muy importante valorar el trabajo de todos y cada uno de ellos y ellas, porque esto es una cadena y si uno falla todo puede desmoronarse.

Ahora bien, debemos de formularnos la siguiente pregunta ¿Cómo ha de ser una programación de artes escénicas? Encontramos cuatro direcciones posibles a la hora de trabajar en la gestión cultural. Por un lado, tenemos que tener en cuenta el elemento artístico, el programa o producto que se oferta en función de los criterios de la entidad organizadora. El ambiente socio–económico es muy importante definirlo. Por otro lado, los medios de producción con los que se cuentan, instalaciones, equipamiento escénico y técnicas, debe regirse por un criterio de calidad y que proporcione seguridad para que todas las personas trabajadoras, tengan el cargo que sea, desde el actor o actriz hasta el técnico de sonido, etc. estén seguros bajo las instalaciones.

¿Qué tipos de espectáculos podemos producir según la entidad financiera? O mejor dicho ¿Desde qué origen podemos partir para producir? Pues la respuesta es sencilla, tenemos dos vertientes, las producciones que parten de dinero público, como, por ejemplo, centros dramáticos nacionales, compañías nacionales o el ministerio de cultura. En Andalucía encontramos el Centro Andaluz de Teatro creado en 1988. Y, la segunda vía la encontramos en las producciones que parten de dinero de carácter privado, como, por ejemplo, empresas productoras, empresas distribuidoras, compañías, exhibidores y productores, proyectos singulares o equipos artísticos, etc. A la hora de producir tenemos que tener en cuenta si es un encargo o no. Si se nos exigen algo por parte de la entidad financiera o tenemos total y absoluta libertad creadora.

De esta manera, podemos discernir diversas claves, criterios y consideraciones para definir una programación de artes escénicas. Este apartado no esta sujeto a una fórmula infalible o exacta para programar, pero sí se pueden adoptar ciertas estrategias transversales de calidad, contención en los costes y sobre todo diferenciación o singularidad con respecto a las demás entidades programadoras.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es el ambiente socio-económico, geográfico y culturales propios del territorio o barrio en el que se encuentre el teatro. La historia del propio teatro, edificio, barrio, y las antiguas obras, serán claves para su perdurabilidad. Aunque no se nos puede olvidar que a veces, es importante romper los moldes e innovar un poco, programar contenidos arriesgados y a la vanguardia. En segundo lugar, es interesante a tener en cuenta que, la cultura en sí misma es el motor del progreso y el desarrollo de la sociedad. Por ello, es importante mimarla y prestarle atención, ajustándola a las demandas de la sociedad. Esto creará también riqueza y consecuentemente puestos de trabajos. La transversalidad es un factor muy importante a tener en cuenta.

Es muy complicado dilucidar las diversas programaciones de las artes escénicas o buscar elementos que nos ayuden a encontrar los criterios. Sin embargo, en la búsqueda de la calidad reside el criterio. Para que nuestras producciones se financien, ya bien sea de forma pública o privada, tenemos que garantizar una gestión profesional regida por un proceso excepcional de control y pulcritud.

La gestión cultural está supeditada a un presupuesto y a una política de precios, es menester ajustarse a él y cumplirlo para obtener beneficios. Además, es muy importante ajustarse a la oferta y la demanda de contenidos culturales, por ello, es importante promover programaciones continuadas y duraderas que permitan evaluar el grado de satisfacción del público ante las actividades programadas. La subjetividad del público, sus gustos y sobre todo su respuesta ante lo ofertado serán las claves para dilucidar la senda más acertada en la que satisfacer las peticiones del público. Es muy importante obtener un público comprendido entre todas las edades posibles. Partir desde el público infantil hasta la tercera edad. Todo el mundo tiene derecho a poder disfrutar del teatro, por lo tanto, hay que proporcionárselo.

Otro elemento importante es la comunicación y la difusión. El marketing, las RRSS y las estrategias de comunicación son las herramientas más poderosas y, a día de hoy, más rápidas para la inmediata propagación de la información. Hay que crear contenido desde lo más tradicional hasta lo más tecnológico, pero sobre todo adaptar ese material a todas las plataformas posibles: carteles, flyers, programa de mano, medios de comunicación, RRSS, etc.

En definitiva, creo que con estas primeras pinceladas de lo que supone una producción escénica os podéis hacer una idea de todos los agentes, medios, y recursos que se necesitan para promover la cultura y las artes. Por este motivo, aquellas personas que nos dedicamos al mundo de la cultura siempre estamos reivindicando la importancia y ayuda que se necesita para poder trabajar en ella de una manera digna. A todos y todas nos gusta ir al teatro, por ello, debemos promover una cultura segura, para todo tipo de público, variada en cuanto a contenidos y transparente. Porque la cultura nos hace ser mejores personar, nos ayuda a progresar, ser más humanos y a empatizar. En estos tiempos convulsos, donde reina la irascibilidad y las malas vibras, la cultura debe ser la vacuna para nuestra salvación.

Que el arte nos salve de la vida

Telón final

The show must go on

El espectáculo debe continuar

Nicolás Gallego Fernández

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