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Intérprete + máscara = personaje

Buenas tardes comunidad de Arto & Claro, pronto acabará el año y comenzará uno nuevo. Yo nunca he sido de esos que realizan la lista de propósitos para el año que viene como metas a cumplir porque, seamos honestos, pocas veces lo logramos. En mi caso, normalmente, suelo tener claro el enfoque que quiero darle al año, y sino lo tengo, improviso.

En la publicación de este mes me he atrevido a recopilar ciertos consejos, pautas, indicaciones, tips, como queráis llamarlo, para afrontar la creación del personaje si eres actor o actriz. En esta etapa de mi vida, me encuentro inmerso en varios proyectos escénicos y eso conlleva todo un proceso de creación tanto colectiva como individual. Es por ello por lo que os traigo estas claves.

Un actor es una persona que interpreta un papel, ya bien sea en la televisión, el cine, el teatro o la radio. No obstante, se trata de un individuo que se pone en la piel de un personaje, es decir, que juega a representar la vida de otro sujeto. Esto es lo que más me gusta de esta profesión ya que, puedes vivir muchas vidas y personalidades en una vida y un cuerpo, el tuyo.

Para la actuación, lo principal y el punto de partida para trabajar es conocer el libreto, es muy importante de respetarlo y junto con las indicaciones del director de escena o cine seguir las indicaciones. En ocasiones se da cierta libertad de improvisación y aporte del actor o actriz al personaje, otras veces, hay que ceñirse a lo que está escrito. Por lo tanto, el actor tiene un texto que repetir en el escenario, acompañado de una gestualidad, una intención y un aurea. Esta última diría que es la más importante de todas y la que se debe mantener en todo, pues, el público es muy sabio y lo detectará nada más empezar la obra.

Actuar es la acción que realiza el actor al momento de interpretar su papel. El proceso, en realidad, se origina mucho antes de que el actor, efectivamente, comience a actuar ya que debe conocer las ideas del guionista o del director respecto al personaje para desarrollar una investigación personal y descubrir qué matices debería aportarle a su interpretación. Para conseguir un buen personaje, el proceso de creación e investigación es lo más importante. Interpretar no es decir un texto. Tenéis el mejor ejemplo en el cine mudo de Chaplin. Una mirada, un gesto, un silencio en escena, trasmite y emite un mensaje más potente que cualquier fonema o frase transmitido.

Para hacer teatro se requiere rigor.

¡Quiere! ¡Haz! ¡Siente! Yo quiero algo. Por lo tanto, hago algo. Como consecuencia, siento algo. Lo que quiero es un objetivo. Lo que hago una acción. Lo que siento es una emoción. Esto se podría extrapolar a nuestra cotidianidad y forjar una personalidad fuerte y sólida por la que transitar por la vida. Sin embargo, me estoy refiriendo a las cuestiones que debemos hacernos como intérpretes en la línea de salida antes de emprender la carrera del personaje y llegar a la meta, es decir, el estreno y posible gira de la obra teatral.

Hay que ejercer influencia sobre las cosas de manera que les afectes de modo que a mí como actor me den lo que quiero. No hay que permanecer pasivo. Si pretendemos que lleguen las respuestas al personaje sin provocarle, sin desgranar y adentrarse hasta en la última coma del libreto y las cuestiones que surgen a partir de ahí, difícilmente lograrás un buen resultado. La inspiración y la respuesta, como ya en artículos anteriores os he contado, aparece donde menos la esperamos. Nosotros y nosotras como amantes del arte y la interpretación debemos estar alerta, receptivos constantemente, para así, obtener de la orgánica vital, las respuestas que andamos buscando.

El actor y el personaje deben ser uno: tú eres tú, así que ¿Cómo es posible que se puedan encarnar varios personajes? ¿Vas a interpretar el personaje acercándolo a ti o vas a incorporar el personaje a lo que ya eres tú? Estas son preguntas muy frecuentes y responder de una manera u otra supone que el personaje llevado a cabo resulte más o menos creíble. Para trabajar estas cuestiones prácticas, existen diversos métodos y sistemas de interpretación algunos muy famosos. Yo me centraré en uno en concreto, más adelante los descubriréis.

Un actor de método ignora las necesidades del personaje y se centra en lo éste sentía y lo que decía el texto. Esto a priori puede ser un error garrafal, porque el personaje será bastante insulso y tú como intérprete te limitarás a adentrarte y nutrirte de un personaje que, llevado por otros lados, pueda ser más interesante, para ello necesitamos:

  1. Información fática: cuantos más objetivos podáis ser sobre vuestra psicología vital más fácil y riguroso será transformaros en el personaje.
    • Ser sincero en el escenario es un acto de valentía
    • El contenido (el qué), la forma (el cómo)
  2. La imaginación empática: la capacidad de los personajes en imaginar ser como otra persona en otra situación. Estas personas son capaces de elaborar una narración vital muy precisa sin haber experimentado un conocido, en realidad, nada antes

El sistema de Stanislavski –> ¿Qué pasaría si yo…? Esta es la pregunta a la que todo actor está citado a buscar cuando hay que crear verisimilitud en el personaje y en la puesta de escena. Esto favorece a que se introduzca en la situación del personaje; el actor utiliza sus recuerdos y su memoria para empatizar con lo que le sucede a su personaje y exterioriza hasta tal punto de que el actor está reviviendo algo de su paso para así poner de manifiesto la intención del personaje en el escenario. Se indaga en lo que siente, anhela, vive, desea, etc. Esto es lo más reconocido del sistema de Stanislavski pero este engloba mucho más, os recomiendo que leáis al autor y su sistema, que no método, porque descubriréis y romperéis ciertos mitos de este director y dramaturgo.

Recapitulando, la memoria emocional/ memoria afectiva, por tanto, es un ejercicio bastante complejo y en ocasiones les ha costado la salud mental a muchos intérpretes, se corren ciertos riegos y hay que estar bien entrenado para llevarlo a cabo, pues pretende conectar sucesos de la vida del actor en paralelo a la situación emocional que evoca la obra con el fin de conseguir interpretaciones verosímiles. Es muy importante también saber soltar y coger el personaje, como si de una prenda de vestir se tratase solo y exclusivamente cuando vamos a trabajar, si lo introducimos en nuestro día a día puede ocasionarnos ciertos problemas.

Esta técnica debe usarse solo en casos muy específicos y debe ser dirigida por profesionales de la materia pues se han dado casos de algunos abusos que ha llevado a jóvenes actores a situaciones que requieren ayuda psiquiátrica. Este método es el que emplea la aclamada Cristina Rota en su academia de interpretación, de la cual salieron actrices como Penélope Cruz.

Otros métodos a la orden del día son el de William Layton o el método de Barrientos este está más enfocado a la investigación textual del personaje y no tanto a lo práctico como los dos anteriores. Pero no me voy a extender en desarrollar estos dos últimos debido a la longitud que acarrearía esta publicación. En publicaciones posteriores os hablaré de ellos. Os lo dejo mencionados por si os apetece investigar por vuestra propia cuenta.

Ahora bien, volviendo a la construcción del personaje, no podemos olvidarnos de los siguientes elementos.

1.- La voz – su propio timbre/ tempo y rasgos personales

Tempo: Será lo que defina la “musicalidad” corporal y de la voz del personaje. La capacidad de reacción y su “velocidad” en todo lo que hace.

Quién no recuerda la voz de Verónica Forqué o el tartamudeo de Antonio Banderas en “Mujeres al borde de un ataque de nervios”. Mención especial a la actriz la cual ha sido hallada muerta en su casa de Madrid el pasado 13 de diciembre de 2021. Que en paz descanse. Recordad que la salud mental es muy importante y que seas quien seas, lo famoso o famosa que te hagas, es muy importante cuidar nuestra mente puesto que es el principal motor de nuestra vida, y en concreto, en la profesión de la interpretación que trabajamos con la mente y los sentimientos es muy importante estar bien, encontrarnos bien, en salud física y metal. Tomaos las pausas necesarias y pedid ayuda en todo momento.

2.- El Cuerpo – manera determinada de moverse y expresarse corporalmente. Cuerpo, rostro, manos, forma de caminar, gesticular, etc. (El Joker en Batman, Superman, Mary Poppins, Jack Sparrow).

3.- Vestuario – una buena caracterización textil ayuda a meterte más dentro del personaje.

4.- Antecedentes ¿De dónde vengo, de donde soy, hacia dónde voy?

5.- Imaginario – Un personaje al igual que una persona debe tener un imaginario y una lógica propia que es lo que lo define por sí mismo.

6.- Verdad – máscara, externo, interno, etc.) es fundamental trabajar desde la verdad. Si la verdad no está presente en todo lo que decimos y hacemos con un personaje, este nunca llegará de forma auténtica al público.

En definitiva, con todo lo expuesto anteriormente no pretendo que os lo toméis como una regla matemática, puesto que cada personaje, obra, etc. os pedirá un proceso creativo diferente. Si bien es cierto que sea cual fuere el personaje que se lleve a cabo todos estos elementos citados líneas arriba deben estar presenten y deben ser trabajados. Es muy importante también siempre una mirada externos, puesto, no somos objetivos con nuestro trabajo desde dentro. Si hacéis teatro amateur, teatro universitario, performance, teatro inmersivo, teatro digital o transmedia, etc. no importante el formato, todo debe estar justificado y dentro de la línea narrativa de la obra. Pedid asesoramiento a quien sea que creáis que os pueda ser útil, salid a la calle a descubrir lo que la vida nos tiene que ofrecer. Lo bueno y lo malo.

Telón final.

The show much go on

El espectáculo debe continuar

Nicolás Gallego Fernández

Bibliografía y recursos electrónicos

La barba, otro teatro: https://www.labarcaotroteatro.com/curso-interpretacion-siete-claves-imprescindibles-para-crear-un-personaje/ (12/12/2021)

Stanislavski, C.  Un actor se prepara. México, Diana,1990

Stanislavski, C. Creación de un personaje. México, Diana. 1999

ALFREDS, Mike. Diferente cada noche: El actor en libertad. Barcelona. Barcelona, Alba, 2019.

SUÁREZ ÁLVAREZ, J. I. Mi experiencia con el método Layton. Revista Colombiana de las Artes Escénicas Vol, 2014, vol. 8, p. 131-143.

CARAZO AGUILERA, Javier. William Layton en España. Madrid, Universidad Complutense, 2016.

Definición de actor: https://definicion.de/actor/ (12/12/2021)

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